Chelsy Davy, la novia sí y después no y otra vez sí de Enrique de Inglaterra. Supongo que todos la conocen. Hace unos días la he visto de nuevo en Europa, paseando por las carreras de Ascot. Siempre copa de champán en mano y dientes a mandíbula batiente riendo todo el rato. Mientras, y a pesar de ser ella sudafricana -¿o era de Zimbawe?-, su novio visitaba en el Mundial de fútbol a la selección inglesa.
La miro y la vuelvo a mirar. Y no puedo dejar de pensar lo que me recuerda su caso al de Sarah Ferguson. Como Enrique me recuerda a su tío Andrés, el Duque de York. Ambos han pasado parte de su juventud haciendo un poco el gamberro, son militares de carrera, han participado en guerras –Afganistán y Las Malvinas- y se han relacionado con mujeres exuberantes, modelos y actrices. Todo para finalizar teniendo noviazgos con chicas más “normales”, si bien con un punto de “vulgaridad” que no pueden negar tienen tanto Chelsy Davy como Fergie. Nada que ver con Lady Di o Kate Middelton, salvando a la vez las distancias entre ambas.