Aunque la mayor parte de los interesados en estas materias reales se hacen eco estos días del aniversario –han pasado ya nada menos que 13 años- de la muerte en París de la Princesa Diana de Gales, quiero recordar con las líneas que siguen que ese mismo año 1997, aunque en octubre, contrajeron matrimonio en la Catedral de Barcelona los Duques de Palma de Mallorca.
Este matrimonio fue recibido por la realeza europea como una forma de mostrar un “renacimiento” a la vida tras tanta tristeza. Y la boda por amor de la Infanta Cristina con un deportista de élite fue la escenificación de la grandeza en sentido positivo de que es capaz la realeza, tras tantas miserias mostradas en el proceso que llevó a Lady Di de la separación al divorcio y posteriores escándalos hasta su muerte trágica.